dimarts, 22 de juny del 2010

Viviendo sus jodidas vidas

Vivo rodeado de porros y alcohol. Patino en una plaza tocha, suelo liso y tal, con alguna piedra o hojas "helicopteros" por ahí, que te pueden joder, y mucho, lo dijo por experiencia. Mis amigos están bien, hay pocos que se fuman un porro al día, pero lo que más os va a sorprender si me echais una visita, es que no hay una sola tía que no esté buena. Es como si se juntaran en un mismo núcleo. Y no me resulta desagradable, pero la verdad es que las feas són más simpáticas. Sin ofender, pero quedan pocas individualidades femeninas atractivas que les caigas bien si no eres demasiado guapo. A lo que iba, los porros y la cerveza. No me gusta ver a mis amigos desgraciarse la vida fumando y bebiendo desde los 13 años. Aunque, que voy a hacer yo.
Tampoco es muy preocupante, ya que yo no creo en la vida, no creo que tenga sentido, somos puro azar, y estamos destinados a morir, sea de una sobredosis o un derrame cerebral. Así que se metan ciegos de pegamento, Jack Daniel's o lo que sea. Total, para morir, antes disfrutar que joderse el culo estudiando.



Me gustaría morir un rato y veros las caras que poneis por mi ausencia para que supierias lo que habéis perdido. Doble V.

dilluns, 3 de maig del 2010

RIDÍCULO

Hoy he hecho el ridículo de la clásica manera, caerse y pegarse una gran ostia. Iba yo tan feliz con mi patín (no soy un prodigio pero tampoco subnormal), y con uno de esos bordillos que supuestamente son lisos pero que no lo son, tropecé con el bache. Un chico me preguntaba si estaba bien. Pues claro que no, cabronazo! Lo curioso es que me dolía todo el cuerpo, pero no del ostión que me acababa de dar, sino del ridículo que acababa de hacer. Es una sensación extraña, como de que no hay perdón, ni vuelta atrás, de “¡jódete pequeño hijo de puta!”, y el chico me dejó atrás, remugando insultos hacia el bordillo y todo lo que conllevaba. Pero el ridículo es ley de vida. Todo el mundo lo ha pasado, pero es una sensación a la que uno nunca se podrá acostumbrar. La próxima vez no cogeré el patín para comprar un kebab.

dissabte, 1 de maig del 2010

Morir durmiendo.

Hola, me llamo Pau y tengo 14 años. Escrivo esto para al mundo. Este blog se llama morir durmiendo porque creo que es un sueño para todo el mundo. Nadie quiere morir sabiendo que va a pasar. A no ser que te sucides... Pero este no es mi caso. Morir durmiendo creo que es una buena forma de acabar nuestra inútil vida, más allá de que tenga sentido. No voy a escribir mariconadas para nadie. Esto es mas o menos un experimento para que la vida se dé cuenta de que hay gente que se preocupa y se acuerda de ella. Hasta otra.